Denominacion de Origen Ribera del Duero


El Carácter de los Vinos de Ribera del Duero se forja debido en parte a el clima y la geología. Los viñedos se localizan en la alta meseta castellana septentrional, con un clima caracterizado por una pluviometría moderada-baja (400-600 mm como promedio de lluvia al año) que, unida a sus veranos secos e inviernos largos y rigurosos y con acusadas oscilaciones térmicas a lo largo de las estaciones, está marcado por su continentalidad. El zócalo arrasado está cubierto de sedimentos terciarios. En los suelos encontraremos sobre todo arenas limosas o arcillosas, y destaca la alternancia de capas, tanto de calizas como de margas e, incluso, de concreciones calcáreas.

Cada vino es único, pero aquí reunimos unas características generales organolépticas que pueden ayudar a identificar el carácter de los vinos de esta denominación de origen.

ROSADO

Vino fermentado en ausencia del hollejo de la uva, pueden disfrutarse poco tiempo después de la vendimia.

Se caracteriza porque presentan un tono rosa fresa, con destacables matices rosa grosella y tenues irisaciones violáceas en capa fina.

Destacan aromas frutales con matices de bayas silvestres y fruta madura, típicos de las variedades Tempranillo y Albillo.

Al paladar, resulta afrutado y fresco, manifestando una atractiva acidez, que lo caracteriza

TINTO JOVEN

Vino sin permanencia en madera o con un paso por barrica inferior a 12 meses. Llega al mercado pocos meses después de la vendimia.

Muestra un rojo guinda muy intenso con ribetes azulados, añil, violeta y púrpura.

Ligeros matices rubí, con gran intensidad de color, muy vivo.

En nariz presenta aromas primarios acentuados y densos, en la gama de la fruta madura y bayas silvestres (mora, zarzamora, frambuesa, ...)

Es amplio en boca, pleno de sabores. Ofrece un importante aporte tánico complementado con una equilibrada acidez que le confiere viveza.

TINTO CRIANZA

Vino que ha permanecido al menos 12 meses en barricas de roble y se comercializa con posterioridad al 1 de octubre del segundo año tras la vendimia.

Presenta colores que evolucionan de un picota intenso al rojo guinda. Destacados tonos violáceos en capa fina que evidencian aún matices de juventud.

Sobre una intensa base frutal, su aroma ensambla con los matices propios de maderas nobles, abarcando desde los especiados de vainilla, regaliz o clavo, hasta los tostados y torrefactos.

En boca resulta carnoso, estructurado y redondo. De componente tánica equilibrada, su paso en boca es aterciopelado, pleno de sabores, manifestando una amplia persistencia y potente retronasal.

VINO RESERVA

Es un vino de 36 meses de envejecimiento entre barricas y botella, cumpliendo un mínimo de 12 meses en barrica. Llegan al mercado con posterioridad al 1 de diciembre del tercer año tras la vendimia.

De lenta evolución cromática y capa intensa, sus tonalidades varían del rojo picota granate al rojo rubí.

Intenso y elegante. Presenta intensos aromas de fruta sobremadurada y confitada combinados con otros como cuero, almizoles, minerales y balsámicos.

Carnoso, potente y equilibrado, resulta amplio y robusto en boca. Vía retronasal larga y persistente que potencia los aromas propios del envejecimiento.

VINO GRAN RESERVA

Es un vino de excepcional calidad que cumple con un envejecimiento mínimo de 60 meses, con al menos 24 en barrica, seguidos y complementados con 36 en botella. No pueden llegar al mercado antes del 1 de diciembre del quinto año tras la vendimia.

Capa alta con base en el rojo cereza, apreciándose una amplia gama de tonalidades: desde el rojo granate al rubí, hasta llegar a matices teja en capa fina.

Sobre una base de frutas compotadas, presenta aromas complejos de todas las series. Los aromas terciarios adquiridos durante su envejecimiento una amplia gama de matices: tostados, maderas nobles, especias, caza, ...


Su firme estructura y gran equilibrio realza la persistencia y elegancia de este vino. A pesar del tiempo transcurrido, mantiene su evidente viveza y armonía que confirman su acreditada longevidad.